La historia de Pedro Canché; de las victorias ciudadanas más encomiables

La historia de Pedro Canché; de las victorias ciudadanas más encomiables

El 30 de agosto de 2014 el periodista maya Pedro Canché fue apresado. El delito por el que se le acusaba en ese entonces, el de sabotaje, es uno de los más penados en su estado Quintana Roo, pues excluye la posibilidad de salir bajo fianza o de pedir un amparo.

Canché había estado documentando desde hace años los agravios contra los mayas en la zona, como la degradación de la selva por proyectos de iniciativa privada o de alianzas con el gobierno. También  la represión derivada de las protestas por el aumento a las tarifas de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA); e incluso el que cientos de mayas desconocen las playas por el acelerado crecimiento de los complejos privados.

Este periodista narra que el gobernador Roberto Borge volvió personal su crítica, sobre todo luego de un video que publicó en YouTube. Todo inició con una información que envió a Proceso el jefe de la Unidad del Vocero del gobierno del estado, Rangel Rosado, quien lo señalo de ser uno de los líderes de las protestas contra CAPA en la zona maya. Luego del video de la crítica de Canché, el aparato judicial estatal se fue contra él.

En un inicio Canché no podía pagar un abogado pero la organización internacional en pro de la libertad de expresión Article 19 tomó su caso y lo apoyó, así como cientos de ciudadanos en las redes sociales y también numerosos medios de comunicación de dieron seguimiento al caso.

Pedro Canché es un caso importante pues era un periodista independiente cuyas repercusiones de su trabajo, incluso fuera de los medios main stream, provocó el enojo de Roberto Borge. Canché además ha fungido como voz de un pueblo que aún hoy continúa siendo despojado.

“No sólo nos excluyen de la economía, sino también de las noticias. Las terribles cosas que suceden acá no las reporta nadie. Por ejemplo, la epidemia de dengue hemorrágico se mantuvo en secreto para que los turistas no se asustaran y siguieran viniendo a Quintana Roo a pesar de que hubo 5 mil muertos; ellos fueron indios mayas y eso no le importó a nadie” declaró desde prisión a periodistas.

Luego de 9 meses en prisión hace unas semanas salió libre y su caso es una esperanzadora ola para que el periodismo independiente continúe su curso (incluso desde sus más sencillas expresiones); y conocer cómo un proceso legal viciado cuyo propulsor, el poder estatal (que ostenta tal influencia), puede ser socavado luego de cierta presión, pues aunque una organización internacional tomó el caso ( Article 19) el ruido que generó su historia hizo que esta le diese seguimiento.

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