¿Por qué el caso Jacinta es un poderoso precedente para la reparación del daño en México?

¿Por qué el caso Jacinta es un poderoso precedente para la reparación del daño en México?

El 3 de agosto de 2006 Alberta Alcántara Juan, Teresa González Cornelio y Jacinta Francisco Mariscal (indígenas otomíes) fueron detenidas y condenadas a 21 años de prisión por haber secuestrado en un operativo a 6 elementos de la AFI, en Santiago Mexquititlán el 26 de marzo de 2006.

La PGR acusó a las indígenas basada en testigos falsos y en testimonios “de oídas” en el 2009, entonces la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación contra la dependencia pero esta última no la acepta.

Cuando se cumplieron 3 años de su encarcelamiento, la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT) clasificó el caso como de campaña urgente por la grave violación a los derechos humanos.

A pesar de la intervención de Amnistía Internacional, la ONU o la OMCT, aún en 2012 la PGR se negó a reparar los daños a Jacinta, quien exige una reparación económica de 55 mil pesos, y una disculpa pública. El mismo TFJFA ordena reparar el daño a Jacinta.

Este tribunal ordenó a la PGR a reparar el daño a Jacinta, así también para Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio; ahora la PGR parece orillada a reparar el daño, luego de una lucha de años de personas que prescindían de influencia o poder.

El caso de Jacinta ha sido muy conocido, su desamparo ha evidenciado las intrincadas maneras injustas del sistema de justicia mexicano; su familia formó parte imprescindible de este logro y ha mostrado al mundo una PGR necia y soberbia, pero finalmente doblegada.

Foto: César Martínez López / Agencia Cimacnoticias

 

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